Wednesday, 12 April 2017

La Pachis


Hace un año y dos días que no escucho su voz, y ya siento que se me olvida.
Hace un año y varios meses que nadie me maltrata con caricias.
Xavier no ha regresado. ‘Neneeeees, ya vine’. Mi cocodrilo verde. Lo extraño.

Lo pienso mucho, todavía. A él, al Chino también. Otro Máster de la vivorada. Los amé tanto, tanto, mucho. Mucho mucho mucho.
Les comparto lo que le escibí justo cuando nos dejaba...

A la Pachis:

Maestro. Sí, maestro sí, pero también mi cocodrilo verde, mi rata de dos patas, mi sapito, mi Pachis. Una mezcla de tío, abuelo, padre, mamá postiza, director, maestro, santo, confesor, gurú. Es que Javier no era ser humano, era superhéroe, leyenda, mito. Javier era tantas cosas. Javier era salir maltratado de aquella casa, pero con una sonrisa grande. Era pararse en un escenario y descubrir que uno no estaba actuando, uno estaba haciendo ‘arte contemplativo’, escuchar que ‘deplano comiste mierda en la mañana’, que era solo cuestión de ‘soltar el culo’ y descubría uno que frente a Javier, uno siempre era bienvenido a ser y decir lo que le viniera en gana. Era aprender a batear con fuerza las atrocidades a las que uno se exponía, respondiendo con destreza a los insultos de la mano de un verdadero genio de la ‘vivorada’. 
Incluso ayer, le preguntamos si no se habría mordido la lengua y envenenado él solo.

Le había dicho a mi mamá el día anterior: ‘por poco te llego a espantar’. Se había asustado, le habían dicho que había que cambiar la dieta. Pero ya no habrá días de PriceSmart con la Pachis. 

Javier era saber que vivoradas y malas palabras eran solo por coloratura. El corazón estaba en el lugar correcto. Pero el corazón no pudo más. Debe ser que nos quiso tanto. Que ya no cabíamos tantos allí dentro. Es que nos adoptaba a todos como a perros. Huérfanos de tablas. Nos amaba fuerte, nos enseñaba de todo: actuación, dirección, psicología, psicomagia, maquillaje, vestuario, vivorada... Nos ponía en escenarios y nos hacía actuar a vituperios. Nos desvestía de problemas, nos hizo superar traumas de infancia. Terapeuta.


‘Quique, cuidado te llevás a ese barrendero, porque nos lo cobran como aspiradora.’ Le ponía vela a San Pancracio, diariamente. Pero también había letanías: ‘Santa Ermenegilda del Tsunami: ahogalos, Santa Catarina del Derrumbe: hundelos!’ Es que incluso con este nudo en el estómago, me recuerdo y me da risa. Nos dejó amigos, experiencias, lecciones, vida. Nos dejó carcajadas. Nos dejó esa marca que llevamos todos los que fuimos hijos de Javier Pacheco. 

Lo que pienso es que allá arriba no puede durar, es que no me lo imagino haciendo caso de las reglas, es que a alguien va a ofender ya en las próximas dos horas. Es que ya siento que lo mandan de regreso. Quizás al mismo San Pancracio, ho-rroroso ese vestuario! Y cuando lo veamos otra vez: Hola nenes! Que cómo estuvo el espectáculo?...diazepámico!


A mí solo me queda aferrarme fuerte a esos objetos que me lo recuerdan diariamente, a esas conversaciones, recuerdos, a las frases, los insultos, los sarcasmos, los regaños cariñosos, las listas de lectura que me daba cada año, al loro, el moro, el mico y al señor de Puerto Rico. 
Solo nos queda así entre todos seguir haciendo teatro, para decirle gracias, gracias Pachis, por todo.


Su sobrina, hija, nieta, su princesa del África, su nena,

Sophia.

Sunday, 23 October 2016

Estado de Emergencia

Para mis bacterias, a quienes amo...un pensamiento.
Porque tuve que usar antibióticos, no tuve alternativa. Porque me duele pensar que me dejan algunas, porque la indiscriminada matanza se llevará consigo partes de mi persona, mi personalidad, mi historia, desde mis primeros años. Una tragedia de dimensiones procarioticas en el ecosistema de mi persona.)




A todos los individuos que me forman. Porque somos una sola. Uno.
Porque las pienso y porque es por ellas que pienso como pienso.
La inmensidad de su importancia. Las quiero. Me quiero. Mis gordas. Lindas. Lindas todas. Lindos todos. Espirales, esferas, bacilos, comas. Punto.
Variadas, de todo tipo, de personalidades microscópicas pero infinitas.
Si un paracetamol ya les causaba dolores de cabeza. Ahora esto.
Se aferran desesperadas a mucosas, intestinos, lo que pueden.
El apéndice como un Dios, creando, dirigiendo, como un comandante, dando órdenes, ejecutando con precisión, más deprisa, más deprisa, rápido, más bacterias, más bacterias, más, salgan afuera, batalla!
Estado de emergencia.
Familias enteras. Clanes. Especies.
El árbol genealógico de mi existencia.
Los antibióticos amenazantes, asesinando ciegamente a la bacteria que se les ponga enfrente.
Llanto, gritos de bacterias chicas que no logran encontrar a sus padres.
Padres, que no encuentran a los niños. Imposible.
Antropomorfisadas, todas. En mi mente.
La destructiva consecuencia de éste cuerpo que no ha podido librarse sólo de una tos.
Una sinusitis, un cof cof cof que no ahuyentaban los jarabes.
Bacterias rápidas, huyen aterrorizadas a cavidades, se alejan de calles principales.


Desde fuera se les puede sentir el miedo, el dolor, la angustia de una masacre no prevista.
Habrá algunas que no regresarán jamás. Familias que se verán aniquiladas por completo. Versiones especiales que produjo alguna cosa que comiera cuando niña. Nunca más. Nunca más me saludarán desde adentro de mí misma.
Mi personalidad cambiante, de tristeza quizás, porque ellas ya no están. Porque siempre que se acaba algo, existe un cambio. Porque el cambio causa sentimientos encontrados. Porque son ellas las que me hacen como soy.
Porque en realidad, el cerebro de la personalidad está en la panza.  


Adiós. Bacterias, adiós.
Las quiero.


Monday, 1 August 2016

De todo queda. Un poco.

De esos momentos en los que todo cambia. De esas horas que son a la vez lentas y rápidas. De esos días que no se quieren recordar.
De todo un poco. De aves oscuras circulando cielos, de vísceras arrancadas con la mano, de corazones rotos, de lunas llenas, de cuartos cerrados, de laberintos interminables que se extienden a la distancia. De todo un poco. Un poco de hambre, de sed, de ganas de cigarrillos, de licores fuertes, un poco de todo. Un poco de sombra, de luz, de densidad ósea. Un poco muertos todos, un poco vivos. Un poco de prioridades mal pensadas. Un poco de egoísmo, de ruptura, de melancolía, un poco de ayer, un poco de mí, queda. No mucho. Pero aún tan callada.

Todo.

Todas las plataformas,  círculos,  programas de mentores, todo, más importante que aquello que construimos...

Monday, 21 March 2016

Human Morality and the Unlikely Evolution of Donald Trump



In his new book A Natural History of Human Morality, Michael Tomasello explores our unlikely moral history. From the genetic separation from our primate cousins, we have accepted morality as a norm and it has allowed us to co habit in large groups.
Our sense of right and wrong seems to have gone a long way from our humble beginnings, cooperation seems to have led the way. This morality seems to extend primarily to our close group (Dunbar's number states that we cannot have close relationships with more than 150 people in our circle), which could explain moral discrepancies of the THEM and US type. And although Tomasello accepts that altruistic and selfish behaviours coexist, he marvels at the miraculous, almost impossible morality that we have adapted to. 
Moral individuals appear to reproduce more, morality seems to be good for our species. A high sense of morality seems to be a mark of evolution. One can't help but think that individuals with a slightly off moral compass should not be let in positions of power. Morality should perhaps be given a weightier place in the skills list of any presidential candidate. The risk is explained by the Lucifer Effect, studied in Philip Zimbardo's 1971 power experiment where students were given roles of prisoners and prison guards. The result: People in positions of authority can do terrible things. The influence of situations over behaviour is a powerful one and immersion in 'total situations' can induce 'good people' to behave in evil ways. By the end of the experiment, and just a few days into it, most prisoners showed depression and other mental dysfunctions, while the guards had all gone beyond the boundaries of their position and used mental and physical abuse.
Comments like 'I'd like to punch them in the face' and 'I will pay your legal fees, I promise',  as encouragement for bad behaviour from a presidential candidate is a scary and powerful testament to this and, if still in doubt, can help explain why horrible things like Nazi Germany came to happen at all.  
Let's just hope that all this is nothing more than a reality simulation in some futuristic alien multiverse and we are all just avatars, which is a real possibility given that it is as likely as the evolution of Donald Trump as a presidential candidate. 

The End.

  

Friday, 12 June 2015

Chicken n' Box

 
Chickenpox.
Got it.
It's out there.  Somewhere.
Beware... 
 
I thought I would never get it. I thought it was an allergy. I thought I was Superwoman. I am locked in my tower and princesses bring me food. Flatmates. I look a bit like this: 
 

Wednesday, 20 May 2015

Spiders



 
I can see them in the imaginarium of my mind.
Their thin black legs spread out like a hand.
Sometimes thick, dark.
Impossibly long-legged. Sharp.
In old spaces. In melancholic rooms disused by time.
I see them sometimes. Outside.
On windows and porches.
I see them in gardens,
hanging on invisible bridges between plants.
I see them on palms of brave hands.
I see them one, two, three climbing
spiders in a song.
I see them too menacing for lullaby.